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explotación ganadera lechera

Cómo ahorrar energía en una explotación ganadera  

La energía se ha convertido en uno de los factores más determinantes para la rentabilidad de una explotación ganadera. Más allá del impacto en la factura eléctrica, la eficiencia energética es cada vez más relevante por razones medioambientales y regulatorias. Los nuevos criterios para acceder a ayudas públicas, subvenciones o beneficios fiscales incluyen con frecuencia requisitos relacionados con el consumo energético y la sostenibilidad. Por ello, optimizar el uso de la energía no solo es una cuestión de ahorro, sino también de estrategia y proyección de futuro. 

Diagnóstico del consumo energético 

Antes de implantar cualquier medida de eficiencia, es fundamental conocer en detalle cómo se consume la energía dentro de la explotación. Identificar qué equipos generan los mayores consumos, en qué momentos se concentran y cómo se comportan los diferentes sistemas es el punto de partida para cualquier acción efectiva. 

En este sentido, una auditoría energética profesional puede ser especialmente útil. Permite obtener una visión clara de la situación actual, detectar ineficiencias y establecer prioridades de intervención. No todas las explotaciones tienen el mismo perfil: una granja lechera, por ejemplo, presenta consumos elevados en el proceso de ordeño, refrigeración de la leche y limpieza; mientras que en una explotación porcina la calefacción puede representar hasta el 70 % del consumo total. En avicultura, la climatización, la ventilación y la iluminación también son factores críticos que determinan el gasto energético. 

Conocer esas particularidades según el tipo de producción es clave para adoptar decisiones realistas y ajustadas a cada caso. 

Acciones para ahorrar energía en el día a día 

A menudo se subestima el efecto de ciertos cambios cotidianos que, sin implicar grandes inversiones, pueden representar ahorros significativos a medio plazo. Un ejemplo claro es la sustitución del sistema de iluminación por tecnología LED, mucho más eficiente y duradera. En muchas explotaciones, este simple paso puede reducir el consumo en iluminación en más de un 70 %. 

También conviene revisar la potencia eléctrica contratada. Ajustarla a las necesidades reales puede evitar sobrecostes que, en muchas ocasiones, pasan desapercibidos. Otro aspecto técnico, pero igual de relevante, es el control de la energía reactiva. Si no se compensa adecuadamente mediante baterías de condensadores, puede dar lugar a penalizaciones económicas en la factura. 

La automatización juega un papel cada vez más importante. Instalar sistemas de control remoto para arrancar, detener o programar equipos en función de la demanda permite optimizar recursos y evitar consumos innecesarios. Y por supuesto, no hay que olvidar el mantenimiento. Equipos que funcionan de forma continua, como bombas, motores o ventiladores, deben revisarse periódicamente para garantizar su rendimiento y evitar pérdidas de eficiencia por desgastes, obstrucciones o desajustes. 

Soluciones técnicas para mejorar la eficiencia energética 

Más allá de las mejoras operativas, existen soluciones técnicas que suponen un salto cualitativo en el rendimiento energético de las instalaciones. La incorporación de variadores de frecuencia en motores y bombas es una de ellas. Estos dispositivos ajustan la velocidad de los equipos según la carga real, reduciendo el consumo de forma considerable sin comprometer el funcionamiento. 

explotación ganadera

El aislamiento térmico también cobra especial importancia, especialmente en zonas de producción que requieren mantener condiciones ambientales estables. Un buen aislamiento reduce la necesidad de calefacción o refrigeración, lo que se traduce directamente en ahorro. Asimismo, la instalación de baterías de condensadores no solo evita sanciones por energía reactiva, sino que mejora la estabilidad eléctrica del sistema. 

Explotación lechera

Cada sistema productivo ganadero presenta particularidades energéticas que requieren soluciones técnicas adaptadas. En una explotación lechera, por ejemplo, el preenfriamiento de la leche mediante intercambiadores de calor permite reducir el esfuerzo del sistema de refrigeración. También es posible aprovechar el calor residual de los equipos de frío para calentar agua, o mejorar el rendimiento de los condensadores situándolos en zonas más ventiladas. A ello se suman otras medidas relevantes, como la recuperación de calor en los tanques de refrigeración, el uso de motores de alta eficiencia energética (IE3 o IE4) en bombas de vacío y agitadores, y la instalación de sensores de presión y nivel que optimicen el funcionamiento de los sistemas hidráulicos. Además, los sistemas de limpieza automática tipo CIP, al adaptarse en temperatura y duración a la carga real, contribuyen al ahorro energético sin comprometer la higiene. 

Explotaciones porcinas

En explotaciones porcinas, la clave suele estar en los sistemas de climatización. Instalar calefactores eficientes o emisores infrarrojos permite proporcionar calor de forma localizada y controlada, especialmente en zonas sensibles como maternidades o salas de transición. La incorporación de sistemas de ventilación con recuperación de calor (HRV), capaces de reutilizar el calor del aire extraído, puede mejorar notablemente la eficiencia térmica. También es recomendable el uso de control climático zonificado, que adapta la ventilación y temperatura a las distintas fases productivas. En cuanto al manejo de purines, su correcta gestión no solo reduce el impacto ambiental, sino que también puede generar beneficios energéticos si se instalan digestores anaerobios o separadores de sólidos, que permiten valorizar los residuos en forma de biogás o compost. 

Granja porcina

Granjas avícolas

En las granjas avícolas, una iluminación adecuada y regulada según el fotoperíodo es fundamental tanto para el bienestar animal como para el ahorro energético. Sustituir los sistemas tradicionales por iluminación LED regulable permite ajustar la intensidad lumínica a las necesidades reales, con importantes reducciones de consumo. Los sistemas de ventilación y climatización deben funcionar con precisión, apoyados por sensores y controladores que regulen los caudales de aire en función de parámetros ambientales como temperatura, humedad o concentración de amoníaco. Además, el refuerzo del aislamiento, especialmente en cubiertas y cerramientos, contribuye a estabilizar el ambiente interior y a reducir la carga energética de los sistemas de climatización. 

granja avícola

Explotaciones extensivas de rumiantes

Por último, en explotaciones extensivas de rumiantes, como las de ovino, caprino o vacuno de carne, aunque los consumos eléctricos son menores, también existen oportunidades de mejora. La instalación de sistemas de bombeo solar para el abastecimiento de agua en pastos alejados de la red eléctrica, el uso de pastores eléctricos de bajo consumo alimentados por baterías solares, o la captación y almacenamiento de agua de lluvia, son medidas sencillas y eficientes. Asimismo, la incorporación de refugios móviles con materiales aislantes permite reducir el estrés térmico de los animales y evitar la construcción de estructuras fijas con climatización activa. 

Como se puede observar, cada tipo de explotación ganadera requiere un enfoque técnico específico para mejorar su eficiencia energética. Adoptar estas soluciones no solo reduce el consumo y mejora la sostenibilidad, sino que también aporta una ventaja competitiva en un contexto donde la eficiencia y el compromiso ambiental son cada vez más valorados. 

Energías renovables para autoconsumo 

El paso hacia una explotación más sostenible no estaría completo sin considerar las fuentes renovables. La instalación de paneles solares fotovoltaicos es la opción más extendida y viable en la mayoría de los casos. Gracias a la evolución de los sistemas de autoconsumo y a las posibilidades de compensar o vender excedentes, muchas granjas pueden reducir su dependencia de la red eléctrica e incluso generar ingresos adicionales. 

explotación extensiva con placas solares

En zonas con buen recurso eólico, los mini-aerogeneradores representan otra alternativa interesante. Y para explotaciones con demanda térmica estable, como calefacción o agua caliente, la energía geotérmica o la biomasa pueden ser soluciones eficientes y sostenibles, especialmente si se dispone de residuos orgánicos aprovechables. 

Estas inversiones, además de suponer un ahorro energético a largo plazo, contribuyen a mejorar la calificación ambiental de la explotación, lo que puede abrir la puerta a nuevas líneas de financiación o reconocimiento institucional. 

En definitiva, la eficiencia energética no es solo una cuestión de reducir costes: es una forma de reforzar la competitividad del sector ganadero y de responder a los retos medioambientales que plantea el futuro. Desde las medidas más sencillas hasta las más avanzadas, todas contribuyen a construir un modelo de producción más robusto, rentable y comprometido con el entorno. 

En Eleia Energía ayudamos a las explotaciones ganaderas a dar ese paso con seguridad y solvencia técnica. A través de asesoramiento especializado, auditorías, soluciones tecnológicas y proyectos de autoconsumo, diseñamos estrategias energéticas a medida que permiten ahorrar, modernizarse y crecer de forma sostenible.