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Técnico revisando un armario eléctrico con batería de condensadores en un taller

Energía reactiva: por qué te la cobran y cómo dejar de pagarla

La energía reactiva es la que consumen motores, transformadores y equipos de frío para crear sus campos magnéticos. No mueve nada ni calienta nada, pero circula por la red, ocupa capacidad y, cuando supera cierto umbral, se factura: a 0,041554 €/kVArh o a 0,062332 €/kVArh según lo malo que sea tu factor de potencia. Es de los pocos conceptos de la factura que se pueden llevar a cero, y en la mayoría de los casos con una sola intervención.

¿Qué es exactamente la energía reactiva?

Todo equipo con bobinados necesita dos cosas para funcionar: energía activa, que es la que hace el trabajo (girar, enfriar, iluminar), y energía reactiva, que solo sirve para mantener el campo magnético que permite ese trabajo. La activa se mide en kWh y la reactiva en kVArh. La relación entre ambas se llama factor de potencia, o cos φ: cuanto más cerca de 1, mejor aprovechas la energía que te llega.

Los grandes generadores de reactiva en una empresa son siempre los mismos: motores eléctricos trabajando por debajo de su carga nominal, transformadores en vacío durante las horas de cierre, equipos de frío industrial, soldadura, y la iluminación fluorescente con reactancias antiguas. Un dato práctico: un motor a media carga tiene un factor de potencia mucho peor que ese mismo motor a plena carga, así que dimensionar la maquinaria por encima de lo necesario penaliza dos veces.

¿Cuánto se paga por energía reactiva?

La penalización se aplica cuando el factor de potencia baja de 0,95, es decir, cuando el consumo de energía reactiva supera en un 33 % al de energía activa. Estos son los términos vigentes, recogidos en el anexo I de la Orden ITC/688/2011 y mantenidos por la Circular 3/2020 de la CNMC:

Hay tres detalles en esa tabla que conviene no pasar por alto. El primero: mientras el factor de potencia se mantenga en 0,95 o mejor, no se paga nada. El segundo: si se desploma por debajo de 0,80, el precio sube exactamente un 50 %, así que el recargo suele aparecer de golpe. Y el tercero, el que más sorprende: la penalización no se aplica al periodo valle (el periodo 6), y la energía reactiva capacitiva en ese periodo tiene fijado un precio de 0 €/kVArh en la resolución de precios de la CNMC.

El factor de potencia, además, se calcula por periodo horario, comparando la energía activa y la reactiva registradas en cada uno. No es un único número del mes: por eso un mismo suministro puede estar penalizado en unas horas y limpio en otras.

Si estás en 2.0TD, no te pueden cobrar reactiva

Esta es la comprobación más rentable del artículo. La propia normativa excluye del término de energía reactiva a los suministros conectados en baja tensión con potencia contratada igual o inferior a 15 kW en todos los periodos horarios, es decir, los que están en tarifa 2.0TD. Si tu comercio, tu oficina o tu local está en 2.0TD y ves un cargo por reactiva en la factura, hay un error y se puede reclamar.

Por encima de 15 kW (tarifa 3.0TD) y en media y alta tensión (6.1TD y siguientes) sí aplica, y es justo donde más se nota: son los suministros con maquinaria.

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Cuánto te puede estar costando: el cálculo, con números

El importe sale de multiplicar los kVArh penalizados por el precio que corresponde a tu factor de potencia. Un ejemplo con la aritmética a la vista, para que puedas repetirlo con tu propia factura: un suministro con 4.000 kVArh facturados en un mes y un factor de potencia de 0,88 paga 4.000 × 0,041554 = 166,22 € ese mes. Si el factor de potencia cae por debajo de 0,80, esos mismos 4.000 kVArh pasan a 4.000 × 0,062332 = 249,33 €.

Puestos en perspectiva anual, el primer caso son casi 2.000 € y el segundo cerca de 3.000 €, sin que ninguno de esos euros haya movido una sola máquina. Y es un recargo que crece solo: a medida que se añade maquinaria o se deteriora la compensación existente, el factor de potencia empeora y el precio unitario puede saltar al tramo caro. Por eso conviene mirarlo en cuanto aparece, no cuando ya lleva un año en la factura.

La otra cara del cálculo es la buena noticia: como el precio y la fórmula son públicos y están en la Circular 3/2020, cualquiera puede comprobar si el importe facturado es correcto. No hace falta creerse nada.

Cómo leerlo en tu propia factura

La reactiva aparece como un concepto propio, con su cantidad en kVArh y su importe en euros, separado del término de energía y del de potencia. Para saber si tienes un problema estructural o un mes puntual, haz esto con las doce últimas facturas:

  1. Anota los kVArh facturados y el importe de cada mes. Si el cargo aparece todos los meses, el problema es estructural.
  2. Compáralo con el consumo activo del mismo mes. Un recargo que crece cuando baja la producción apunta a transformadores en vacío o a equipos encendidos fuera de horario.
  3. Mira en qué periodos se concentra. Como el valle no se penaliza, todo el recargo viene de los periodos 1 a 5: saber en cuáles se concentra señala directamente al proceso que lo provoca.
  4. Suma el total del año. Ese número es el presupuesto máximo razonable para la solución: si la corrección cuesta menos que lo que pagas en un año, la decisión está tomada.

Cómo se elimina la penalización

La solución técnica es compensar localmente la reactiva con una batería de condensadores automática, dimensionada a partir de la curva de carga real del suministro y no de la potencia instalada. La palabra importante es «real»: dimensionar sobre el papel es lo que produce los dos fallos clásicos, quedarse corto (se sigue pagando) o pasarse (se eleva la tensión de la instalación y se estresa el equipamiento, aunque hoy la reactiva capacitiva en valle no tenga coste).

En la práctica, la mayoría de los recargos que nos llegan no vienen de instalaciones sin condensadores, sino de tres situaciones muy concretas:

  • Batería averiada o con escalones fundidos. Se compensa a medias y nadie se entera hasta que llega la factura. Un mantenimiento anual lo detecta.
  • Batería que se quedó pequeña. Se amplió maquinaria y nadie recalculó la compensación.
  • Regulación fija en lugar de automática. Funciona a plena carga, pero penaliza en las horas de poca actividad, que en muchos negocios son la mayoría.

Junto a la compensación hay medidas de coste cero que reducen la reactiva de origen: apagar transformadores en vacío durante los cierres, evitar motores sobredimensionados trabajando muy por debajo de su carga nominal y sustituir la iluminación fluorescente con reactancias antiguas, que además ahorra energía activa.

Un proyecto de corrección bien hecho tiene siempre los mismos cuatro pasos, y ninguno es opcional:

  1. Medir. Se descarga la curva de carga real del suministro y se analizan los kVArh por periodo, no solo el total del mes. Sin ese dato, cualquier dimensionado es una apuesta.
  2. Dimensionar. Se calcula la potencia reactiva a compensar y el número de escalones necesarios para que la batería siga a la carga durante todo el día, incluidas las horas de poca actividad.
  3. Instalar y regular. Equipo automático, con protección adecuada y con la regulación ajustada al objetivo de factor de potencia, dejando margen para no sobrecompensar.
  4. Verificar en factura. Dos meses después se comprueba en las facturas que el recargo ha desaparecido y que el factor de potencia se mantiene por encima de 0,95 en todos los periodos penalizables. Si no se verifica, no está terminado.

Reactiva, potencia y peaje: las tres palancas de la misma factura

La reactiva rara vez viene sola. Cuando revisamos una factura de empresa con recargo por reactiva, en la mayoría de los casos aparecen a la vez otras dos cosas: una potencia contratada que no se corresponde con la demanda real y un reparto de consumo que ignora los periodos más baratos del peaje. Las tres se corrigen con la misma información (la curva de carga) y en la misma revisión, así que no tiene sentido atacar solo una.

Si tu suministro está en 3.0TD o en 6.1TD, empieza por ahí: revisa los periodos y las potencias contratadas por periodo, y después la compensación de reactiva. El orden importa, porque ajustar la potencia cambia la curva sobre la que hay que dimensionar los condensadores.

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Preguntas frecuentes

Fuentes: Orden ITC/688/2011, anexo I (términos de facturación de energía reactiva vigentes); Real Decreto 1164/2001, artículo 9.3 (condiciones de facturación); Circular 3/2020 de la CNMC, que mantiene ese régimen salvo en la energía capacitiva del periodo valle, y documento de preguntas frecuentes de la CNMC sobre la nueva factura de la luz (exención de los suministros en baja tensión de hasta 15 kW y precio de 0 €/kVArh para la capacitiva en valle).

Factor de potencia (cos φ) Precio Dónde se aplica
0,80 ≤ cos φ < 0,95 0,041554 €/kVArh En todos los periodos salvo el valle
cos φ < 0,80 0,062332 €/kVArh En todos los periodos salvo el valle
cos φ ≥ 0,95 No se factura
¿Qué es la energía reactiva?

Es la energía que consumen los equipos con bobinados (motores, transformadores, equipos de frío, soldadura, reactancias) para generar sus campos magnéticos. No produce trabajo útil, pero circula por la red y ocupa capacidad, así que el sistema la penaliza cuando se supera cierto umbral. Se mide en kVArh y aparece como concepto propio en la factura.

¿Cuánto cuesta la energía reactiva en la factura?

Se factura a 0,041554 €/kVArh cuando el factor de potencia está entre 0,80 y 0,95, y a 0,062332 €/kVArh cuando baja de 0,80. Son los términos recogidos en el anexo I de la Orden ITC/688/2011, que siguen vigentes: la Circular 3/2020 de la CNMC mantuvo las condiciones de facturación del artículo 9.3 del Real Decreto 1164/2001.

¿A quién no se le cobra la energía reactiva?

A los suministros conectados en baja tensión con potencia contratada igual o inferior a 15 kW en todos los periodos horarios, es decir, los que están en tarifa 2.0TD. Si tu negocio está en 2.0TD y ves un cargo por reactiva, revísalo: no debería estar ahí.

¿Cómo se elimina el cargo por energía reactiva?

Compensando localmente con una batería de condensadores dimensionada a partir de la curva de carga real del suministro, y manteniéndola. La mayoría de los recargos que vemos no vienen de una instalación sin condensadores, sino de una batería averiada, mal regulada o que se quedó pequeña tras ampliar maquinaria.

¿Y si compenso de más?

La reactiva capacitiva en el periodo valle tiene hoy un precio de 0 €/kVArh, según la resolución de precios de la CNMC, así que sobrecompensar no se traduce ahora mismo en un cargo. Sigue siendo mala práctica: eleva la tensión en la instalación, estresa los equipos y depende de un precio regulado que puede cambiar. Por eso la batería debe regularse de forma automática, no fijarse y olvidarse.

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