La recarga en el trabajo ya no es un extra de imagen: es infraestructura. Lo piden los empleados que han dado el salto al eléctrico, lo valoran clientes y certificaciones, lo exige la ley en muchos aparcamientos y, bien planteado, hasta mejora la factura (cargar de madrugada es consumir en el periodo más barato). Esta guía resume lo que una empresa necesita saber en 2026 para instalar recarga sin sustos: obligaciones, tipos de cargador, potencia y pasos.
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Toggle¿Qué obliga la ley (y qué conviene aunque no obligue)?
La Ley 7/2021, de cambio climático y transición energética, estableció que los edificios de uso distinto al residencial con zona de aparcamiento de más de 20 plazas deben contar con infraestructura de recarga, y el Real Decreto-ley 29/2021 concretó la dotación mínima: como regla general, una estación por cada 40 plazas. Si tu empresa está en ese supuesto y aún no lo ha resuelto, no es solo una multa potencial: es una carencia visible para clientes y auditorías.
Fuera de la obligación, los motivos de negocio son concretos: electrificación de flota propia (el ahorro por km es el argumento), beneficio para empleados (retención barata y tangible) y servicio a clientes en retail, hostelería y campings. Para garajes comunitarios el marco es distinto: lo contamos en la guía de recarga en comunidades.
¿Qué tipo de cargador necesita tu empresa?
- Carga vinculada AC 7,4 kW (monofásica): vehículos que aparcan horas (empleados, flota nocturna). La opción más económica de instalar y de operar.
- Carga AC 11-22 kW (trifásica): rotación media (visitas, flota diurna). El estándar versátil en empresa.
- Carga rápida DC 50 kW o más: rotación alta o servicio al público. Inversión y requisitos eléctricos muy superiores: solo donde el modelo de uso la justifica.
La comparativa completa de conectores y potencias está en tipos de cargadores para coches eléctricos. La decisión correcta casi nunca es «el más potente»: es el mix que encaja con cuánto tiempo aparca cada vehículo.
¿Flota, empleados o clientes?
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La pregunta clave: ¿cuánta potencia y cómo se gestiona?
El error clásico es sumar cargadores y subir potencia contratada «por si acaso»: el término de potencia se paga los 365 días. La alternativa profesional es la gestión dinámica de carga: un controlador reparte la potencia disponible entre los puntos activos y prioriza según reglas (flota primero, visitas después…). Resultado habitual: más puntos con la misma potencia, o un aumento de contrato mucho menor. Y si el aparcamiento es de uso nocturno, la carga cae en P6 —el periodo más barato— con lo que el coste por kWh cargado se minimiza. Cómo encajar esto en tu contrato lo explicamos en optimizar la potencia contratada.
Errores frecuentes (que se pagan durante años)
- Comprar los cargadores antes que el estudio: el equipo condiciona la instalación, y no al revés.
- Ignorar la gestión dinámica y subir potencia contratada de más: sobrecoste fijo todos los meses.
- No dejar canalizaciones previstas para crecer: duplicar obra civil en dos años cuesta más que preverla hoy.
- Olvidar la legalización y el mantenimiento: un punto sin legalizar es un problema de seguro, no solo administrativo.
- No definir el modelo de cobro desde el día uno: cambiarlo después genera conflicto con empleados y clientes.
Pasos para instalarlo bien (y en qué orden)
- 1. Estudio de uso: cuántos vehículos, cuánto tiempo aparcan, qué kWh/día necesitarán. De aquí sale el mix de cargadores.
- 2. Estudio eléctrico: potencia disponible, necesidad (o no) de ampliación, gestión dinámica, protecciones y legalización.
- 3. Ayudas: verificar la convocatoria vigente (tipo MOVES) en tu comunidad ANTES de comprar; los plazos condicionan el calendario.
- 4. Instalación y legalización por instalador autorizado, con OCA cuando corresponde.
- 5. Operación: quién puede cargar, cómo se mide (RFID/app), si se repercute coste y a qué precio.
¿Cobrar la recarga o no? Modelos de operación
Antes de instalar conviene decidir el modelo de uso, porque condiciona el equipo y la gestión:
- Beneficio de empleado (gratis o a coste): el más simple de operar; se controla el acceso con RFID o app y se define un límite razonable de kWh/mes.
- Pago por uso: el punto factura por kWh cargado (con o sin margen). Requiere cargadores con medida certificada y una plataforma de cobro.
- Servicio a clientes: en retail, hostelería o campings, la recarga alarga la estancia y diferencia el negocio; puede ser gratuita (coste de marketing) o de pago.
- Flota propia: el objetivo es coste mínimo por km — carga nocturna programada en los periodos baratos y prioridad de la flota sobre el resto de puntos.
Los modelos se combinan (flota de noche, empleados de día, clientes en visita) y la gestión dinámica reparte la potencia entre todos según la prioridad que definas.
Cómo lo hace Eleia
En Eleia la recarga es un servicio propio: estudiamos el uso real, dimensionamos puntos y gestión dinámica, coordinamos la instalación con instaladores autorizados y —la parte que casi nadie mira— ajustamos contigo la potencia y la tarifa del suministro para que cargar salga al mejor precio posible. Todo empieza con el formulario de empresas marcando la opción «Punto de recarga de automóviles eléctricos», o con una llamada.
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Preguntas frecuentes
¿Está obligada mi empresa a instalar puntos de recarga?
Si tu edificio de uso no residencial cuenta con una zona de aparcamiento de más de 20 plazas, la Ley 7/2021 de cambio climático estableció la obligación de disponer de infraestructura de recarga, y el RDL 29/2021 concretó la dotación mínima (como regla general, una estación por cada 40 plazas). Además, muchos pliegos y certificaciones ya lo puntúan.
¿Qué potencia necesita un punto de recarga?
Depende del uso: la carga vinculada típica en empresa se mueve entre 7,4 kW (monofásica) y 22 kW (trifásica) por punto; la carga rápida en corriente continua parte de ~50 kW. La cifra clave no es el cargador, sino cuántos puntos cargarán A LA VEZ.
¿Tendré que aumentar la potencia contratada?
No siempre. Con un sistema de gestión dinámica de carga, los puntos se reparten la potencia disponible y se evita (o se reduce) el aumento de contrato. Es lo primero que se estudia, porque el término de potencia se paga todos los meses.
¿Hay ayudas para instalar recarga en empresas?
Los programas públicos de apoyo a la movilidad eléctrica (tipo MOVES) han venido subvencionando la infraestructura de recarga para empresas; las convocatorias y cuantías dependen de cada comunidad y de su vigencia en cada momento, así que conviene verificar la convocatoria abierta antes de decidir el calendario.