¿En qué consiste?

El autoconsumo es un esquema de generación que te permite producir parte de la electricidad que necesitas en instalaciones próximas a tus consumos y asociadas a los mismos. En las instalaciones de autoconsumo, la red de distribución aporta la electricidad que tu instalación no sea capaz de generar, por lo que se asegura el suministro en todo momento.

Lo más habitual en las instalaciones de autoconsumo es la utilización de tecnología fotovoltaica para la generación de electricidad, lo que resulta un sistema muy sencillo, con un número reducido de equipos:

Las células fotovoltaicas, agrupadas en módulos, realizan la transformación de la radiación solar en energía eléctrica en corriente continua.

El inversor es el dispositivo encargado de transformar la electricidad generada en los paneles en corriente alterna, adecuándola a la magnitud y frecuencia requeridas por la instalación consumidora.

En instalaciones con ciertos perfiles consumo es conveniente la incorporación de un sistema de almacenamiento con baterías, que permitan conservar parte de la electricidad generada por la instalación fotovoltaica, en momentos de baja demanda, hasta que se sea requerida por el sistema.

Los dispositivos de medida deben permitir la evaluación de los flujos de energía entrantes y salientes de la instalación, garantizando la disponibilidad de los datos necesarios para la correcta facturación de las tarifas.

La conexión permanente con la red de distribución permite recurrir a ella en aquellos instantes en los que la generación fotovoltaica no sea suficiente para la cobertura de la totalidad de la demanda de la instalación.